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escuchamos
parece más bien una especie de enciclopedia de estereotipos de
mexicanidad, que podría leerse también, si se quiere, de atrás para
adelante. Un pastiche es una copia reverencial, y por eso las
melodías que lo constituyen debieran ligarse entre sí de la
manera orgánica, con transiciones sutiles que pasan desapercibidas. [9] Pero entre casi
todos los temas (o trozos de temas) que pueblan Janitzio no hay
transiciones graduales y discretas, sino más bien lo que parece la
caricatura de una transición: un puente abrupto, obvio, mecánico y
nada sutil. [10]
Una especie de "escala-escalera" enlaza un tema con el
siguiente, sin rememorar el transcurrido y entrelazarlo con el
ámbito expresivo del subsecuente. Así, la transición se desautomatiza y cobra
"visibilidad auditiva". Se convierte, de hecho, en una
no-transición, en separación (ej. 2). [11]
[Ej. 2: cc.
1-29]
La promesa del pastiche michoacano es desarticulada por
las continuas no-transiciones entre un "cuadro expresivo" y otro.
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Revueltas acumula sin respiro, sin regodeo, sin
desarrollo, sin transición, fragmentos melódicos que asumimos
prestados del entorno "real", pues reconocemos sus raíces populares. [12] Como en un popurrí, se
atropellan uno a otro, desplazándose. El presunto pastiche de
melodías populares es desatado por medio de la atomización y
fragmentación de éstas y por su encadenamiento abrupto y
confrontador.
2.2 Anacoluto satírico La coherencia
estética de este "paisaje" es ficticia, parece sugerir Revueltas al
cancelar el desfile de tonadas con un sorprendente gesto de violencia,
que se antoja la onomatopeya sonora de metralletas y balazos, seguida
por un significativo silencio "mortal" en toda la orquesta (ej.
3).
[Ej. 3:
cc.137-150]
A partir de aquí y hasta el final del movimiento
sólo escucharemos manifestaciones de resquebrajamiento. Nuevos retazos de
"realidad" (representados por las citas o pastiches de melodías
populares) se escuchan, pero reticentes |
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