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de una intención irónica.
Para sustentar una lectura de Janitzio como la
promesa tramposa de un paisaje nacionalista, es preciso analizar
la articulación de esta ironía en la retórica del texto
musical. Consideraciones hermenéuticas respecto a posibles blancos de dicha
ironía podrán explorarse sólo de modo tangencial, dado que el tema es
muy complejo y excede por mucho los límites de este ensayo. [6] 1. Malabares
melódicos: juego de palabras
Una de las retóricas semánticas
que primeramente y mejor sugieren un ethos satírico en
Janitzio, la encontramos en la inesperada cita de una melodía infantil
muy difundida en América Latina, utilizada con fines de burla: el
"lero, lero, candelero". Esta canción resulta al modificar el motivo
que le precede; literalmente se desprende de aquél.
Este travestimiento morfológico o mimesis equívoca permite
a Revueltas burlar en retrospectiva el sentido semántico
del motivo así comentado. La ironía resultante desarticula
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eficazmente el tono sentimental de la cita popular de la
cual emana (ej. 1).
[Ej. 1:
cc.285-292]
La coincidencia icónica entre la melodía citada y el familiar
"lero, lero", así como su indexación cultural a un sentido de
"burla", [7] no dejan
lugar a duda sobre el ethos irónico implícito en esta apropiación.
Pero son muchas más las retóricas que refuerzan esta
interpretación.
2. El pastiche simulado
2.1 Desautomatización [8] como estrategia de
alienación. Janitizio, cuyo título promete el retrato musical
de un paisaje unívoco (el que se asocia con la cultura popular
de la homónima isla en el centro del lago de Pátzcuaro),
asemeja más bien una colección de paisajes distintos agrupados como álbum de
"tarjetas postales" musicales: páginas arrancadas de muchas y muy
distintas partituras populares, pegadas una tras otra al azar a
manera de un pastiche michoacano. Lo que |
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