Su armonía era en el fondo tonal, pero polifónicamente
independiente. Por ejemplo: sobre un dibujo
ostinato
evidentemente tonal y acordal, es decir, perteneciente a un
determinado acorde y con un color bien definido, como el de
la cuerda, hacía aparecer motivos o temas también muy bien
definidos pero pertenecientes a una tonalidad completamente
independiente de la del fondo
ostinato.
El contrapunto, tal y como se concibe ortodoxamente, no
existe en sus obras. Hay contra-cantos y éstos siempre
armónica y tonalmente independientes.
La forma es libre pero lógica: un tiempo allegro seguido de
uno lento, y un final nuevamente allegro, era su estilo de
construcción preferida. No así en la música de fondo que
compuso para cine, pues en este caso la forma está
subordinada a la acción dramática y la música debe plegarse a
esa exigencia.
La instrumentación es rica; magnífico el uso de la cuerda
como era de esperarse en un violinista de su talla y el