acrítica de los modelos del realismo socialista, el optimismo
revolucionario, el héroe positivo y, por otro lado, la
defensa de la libertad creadora más allá de las consignas.
Hubo dos momentos en los que estas paradojas entre militancia
y compromiso estético afectaron a los miembros de la LEAR: la
polémica "estridentistas
versus contemporáneos" y la otra,
la
de Luis Cardoza y Aragón, que criticó con justicia, aunque
acerbamente, la exposición que la LEAR organizó en 1936. En
esta ocasión sólo trataremos de esta última.
En realidad, la polémica no se dirimió en las páginas de
Frente a Frente sino en las de
El Machete. Luis
Cardoza y
Aragón criticó la exposición de pintura realizada por la LEAR
y señaló "la mediocridad fatal de la exposición", de la cual
rescataba unas cuantas obras, entre ellas una de Julio
Castellanos, lo que molestó profundamente a los miembros de
la LEAR. Tanto Cardoza y Aragón como Julio Castellanos y
Silvestre Revueltas permanecieron, a pesar de su militancia,
muy cercanos al grupo de los contemporáneos, y ¿cómo no
hacerlo así, si posiblemente es una de las generaciones de
poeta más extraordinarios de la historia de la literatura