deber a que sus elementos con mayor fuerza organizativa se
encontraban en España: "El cuentista Juan de la Cabada
(director de la Liga en diversos periodos, el más prolongado
de enero a mayo de 1936); el músico Silvestre Revueltas
(director del Comité Ejecutivo, de mayo a diciembre del 36 y
de enero a febrero de 1937); y José Mancisidor (Director del
Comité, de febrero a junio del 37)...". Esto podría haber
sido una de las causas, pero yo me inclino a pensar que el
hecho de que las fuerzas gubernamentales, por medio de sus
grupos culturales, hayan penetrado la LEAR rompió con la
mística revolucionaria de la Liga. Esto no sucedía por
accidente, dado que la guerra se avecinaba; las propuestas
que venían de Rusia insistían en la necesidad de aliarse con
un gobierno democrático e impedir a toda costa los
enfrentamientos partidistas. Llaman la atención los tres
últimos números de
Frente a Frente: hay un verdadero
eclipse
de las figuras dominantes en el pasado, a grado tal, que en
una marginalia que hace Luis Jaime Cortez sobre las
actividades de la delegación mexicana en España se pregunta:
"¿Y Revueltas, dónde está?", porque sólo se le nombra, y tal
vez porque no queda otro remedio, en los programas de