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La experiencia de Romana Revueltas pudo haber sido modesta,
pero ella no subestimó el influjo que hasta una pequeña y
rústica banda pudiera tener en la educación de sus hijos.
Ciertamente, un grupo no muy distinto del que Rosaura
describe en su carta funcionó como el principal catalizador
en los primeros años de Silvestre. Él mismo lo recordaba en
marzo de 1938: "Era muy pequeño, tres años -me cuenta mi
madre- cuando por primera vez oí música. Era una orquestita
de pueblo que tocaba la serenata en la plaza. Yo estuve de
pie escuchando largo tiempo, y seguramente con una atención
desmedida, pues me quedé bizco. Y bizco estuve por tres o
cuatro días [.]"[8] Aprovechando los pocos recursos
disponibles, Romana infundió en su joven hijo una pasión por
la música que determinaría el resto de su vida.
Pero inculcar una pasión por las artes en la más insólita de
las circunstancias tan sólo constituía la mitad del reto.
Encontrar los medios para cultivarla con la instrucción
apropiada era la otra. Este aspecto práctico fue resuelto
gracias al pequeño pero provechoso negocio mercantil de José,
que echó a andar al poco tiempo del matrimonio con Romana
en
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1899.[9]
Formado por su madre y sostenido económicamente por
su padre, Silvestre gozó de los inusuales beneficios de
poseer un violín a la edad de seis años, tomando clases
regulares en Santiago Papasquiaro con Francisco Ramírez, un
músico de la orquesta del pueblo.[10] Cuando el negocio de la
familia se trasladó a la ciudad de Colima en 1908, los padres
de Silvestre no demoraron en buscar a un nuevo maestro, cuya
identidad permanece desconocida, con el fin asegurar que los
estudios regulares de su hijo no fueran indebidamente
interrumpidos. Tal persistencia derivó en un progreso
inusualmente rápido, y para 1911 Silvestre pudo dar su primer
recital público en el Teatro Degollado en Guadalajara,
Jalisco.[11]
Desafortunadamente, puesto que el programa del
concierto no ha salido a la luz, sólo podemos especular
acerca del nivel técnico que había alcanzado en aquel tiempo.
El mismo año del debut público de Silvestre, la familia
Revueltas se mudó nuevamente, esta vez a un territorio más
familiar, la ciudad de Durango, donde José se asoció con
Jesús Gutiérrez para abrir una nueva tienda, "El Naranjo",
que se convirtió en una de las más exitosas de la ciudad.[12]
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