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albores de este periodo: el año en que un Silvestre Revueltas
de dieciocho años tuvo su primer contacto con la vida
americana en un pequeño colegio de Austin. Sin embargo, para
situar esa etapa dentro del contexto más amplio de los
comienzos de su carrera, es necesario recorrer primero el
camino que lo condujo, paradójicamente, a la ciudad capital
de Texas en 1917.
De México a Austin
Para un individuo que se convertiría en uno de los
compositores más grabados de México, los orígenes de
Silvestre Revueltas eran en verdad humildes. Nació el 31 de
diciembre de 1899, en el pequeño pueblo de Santiago
Papasquiaro en el estado de Durango (aproximadamente 165
kilómetros al noroeste de la ciudad de Durango), siendo el
primero de los doce hijos de José Revueltas Gutiérrez
(1871-1923) y Romana Sánchez Arias (1883-1939). Ni José ni
Romana tuvieron más educación que la básica. Cuando se
casaron en 1899, José trabajaba como contador para una
compañía minera, y Romana, que sólo tenía dieciséis
años,
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provenía de una familia minera. A pesar de su origen de
clase obrera y de su educación formal limitada, la ambiciosa
pareja triunfó sobre las adversidades al formar a sus hijos
como individuos cultos y polifacéticos. De hecho, cuatro de
ellos desarrollarían carreras prominentes tanto a nivel
nacional como internacional: Silvestre como compositor,
Fermín como pintor, Rosaura como actriz y José como
escritor.[6]
En una carta fechada el 11 de abril de 1946,
Rosaura Revueltas ilustró conmovedoramente la extraordinaria
hazaña que sus padres habían logrado, señalando
particularmente el ejemplo de su hermano mayor Silvestre.
Silvestre empezó a estudiar violín cuando tenía cinco años
de edad. ¿Sabe lo que eso significa, si considera que mi
padre y mi madre eran gente muy sencilla, y que siempre
habían vivido en un pequeño pueblo minero, y que no tenían
cultura, si acaso una instrucción mínima? También ellos eran
personas extraordinarias. Ambos poseían una inteligencia y
sensibilidad innatas. Mi madre nunca había leído un libro ni
había oído otra música que no fuera la de la pequeña y
rústica orquesta de la región tocando valses.[7]
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