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SILVESTRE REVUELTAS

Paul Bowles

La primera vez que vi a Silvestre Revueltas yo estaba en la
ciudad de México, cuando la invasión de España; él estaba a
punto de partir a Valencia por invitación del gobierno
legítimo. Me preguntó con ansiedad si yo había leído a Lorca
y a Guillén; luego me invitó a ir con él al Conservatorio,
donde formó una orquesta improvisada en menos de una hora y
dirigió una magnífica ejecución del Homenaje a García Lorca.
Aunque la música no sugería de ningún modo algo popular, la
experiencia de escucharla fue para m í violentamente
conmovedora, como sólo puede serlo en el caso de la música
folclórica.

En cierto modo Revueltas era un Falla mexicano. Lejos de ser
un ermitaño asceta, era hedonista y sociable. Sin embargo,
con cada uno de estos dos hombres se tenía la sensación de
un organismo que alcanzaba completa expresión creando una
música que era una versión certera y muy personal de la vida
que le rodeaba en su país. En cada caso había un



 

funcionamiento intuitivo que transformaba la música
folclórica en música de arte con un mínimo de pureza perdido.
Fue Revueltas el primero que me llevó a sitios tan humildes
como el Tenampa, en la Plaza Garibaldi, donde los mariachis
rivales tocaban cada noche hasta el amanecer. Le encantaban
los elementos indígenas en la música popular mexicana, pero
es difícil hallar alguna evocación consciente de éstos en sus
últimas obras. Me han dicho que las primeras cosas, como
Colorines, eran definitivamente indigenistas; me gustaría
tener otra oportunidad de escucharlas (tomen nota por favor,
directores).

Revueltas llegaba hasta los fondos de la música: los ruidos
que acompañan a la embriaguez y al abandono. Había tocado en
cantinas de barriada, tugurios y salas de cine en su
juventud. Con esta educación sus planteamientos sólo podían
ser saludables. Sabía para qué era la música y de qué se
trataba. Los compositores más jóvenes, especialmente Galindo,
Argote y Contreras, sentían esto y lo admiraban hasta el
grado de la veneración. El representaba para ellos al
compositor revolucionario auténtico que en su trabajo iba

 
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