La
primera vez que vi a Silvestre Revueltas yo estaba en la ciudad de
México, cuando la invasión de España; él estaba a punto de partir a
Valencia por invitación del gobierno legítimo. Me preguntó con
ansiedad si yo había leído a Lorca y a Guillén; luego me invitó a ir
con él al Conservatorio, donde formó una orquesta improvisada en
menos de una hora y dirigió una magnífica ejecución del Homenaje a
García Lorca. Aunque la música no sugería de ningún modo algo
popular, la experiencia de escucharla fue para m
í violentamente conmovedora, como sólo puede serlo en el caso de la
música folclórica.
En cierto modo Revueltas era un Falla mexicano. Lejos de
ser un ermitaño asceta, era hedonista y sociable. Sin
embargo, con cada uno de estos dos hombres se tenía la sensación de un
organismo que alcanzaba completa expresión creando una música que era
una versión certera y muy personal de la vida que le rodeaba en su
país. En cada caso había un
funcionamiento
intuitivo que transformaba la música folclórica en música de arte con un
mínimo de pureza perdido. Fue Revueltas el primero que me llevó a
sitios tan humildes como el Tenampa, en la Plaza Garibaldi, donde los
mariachis rivales tocaban cada noche hasta el amanecer. Le
encantaban los elementos indígenas en la música popular mexicana,
pero es difícil hallar alguna evocación consciente de éstos en
sus últimas obras. Me han dicho que las primeras cosas,
como Colorines, eran definitivamente indigenistas; me gustaría tener otra
oportunidad de escucharlas (tomen nota por
favor, directores).
Revueltas llegaba hasta los fondos de la música: los ruidos que
acompañan a la embriaguez y al abandono. Había tocado en cantinas de
barriada, tugurios y salas de cine en su juventud. Con esta
educación sus planteamientos sólo podían ser saludables. Sabía para qué era
la música y de qué se trataba. Los compositores más jóvenes,
especialmente Galindo, Argote y Contreras, sentían esto y lo admiraban
hasta el grado de la veneración. El representaba para ellos
al compositor revolucionario auténtico que en su trabajo iba