derivada de una
sola célula germinadora que determina todas
sus derivaciones y el
carácter de los tres temas principales,
en cuya combinación
contrapuntística culmina la obra.
[4]El concepto de coherencia musical aquí representado no
es
nuevo, pero se expresa con particular fuerza en las
teorías
musicales de principios de siglo, relacionándose íntimamente
con las
últimas fases del organicismo todavía presente en los
años treinta
(las ideas de construcción musical de Arnold
Schoenberg, por
ejemplo).
[5] Este tipo de
teoría tiende a
resurgir a lo largo de la historia del arte dada
la necesidad
de explicar la unidad de objetos artísticos
cuya
inteligibilidad -sobre todo en el caso del arte más nuevo- no
siempre
es inmediata.
Como veremos más adelante, durante muchas
décadas la
musicología mexicana no contó con la sofisticación
necesaria
para analizar la obra de Revueltas. El ideal
organicista,
altamente difundido en ese entonces en el estudio de la
cultura
occidental y presente en México, incluso en la
musicología anterior a
Mayer-Serra,
[6] no pudo adaptarse a la
heterogeneidad intrínseca de la
producción de Revueltas, a