altísimo linaje de creadores: los que acrisolan
esforzadamente su
facilidad. Es lástima que Revueltas no haya
entrado jamás por esa
vía. Pero, no habiéndolo hecho,
bendigamos su generosa naturaleza
musical, ya que por ella
-el esfuerzo, ausente- se han producido
bellas páginas con
las cuales la música mexicana progresó de
manera
considerable. Revueltas tiene ya su puesto en el Parnaso
mexicano.
[19]Es
cruel la manera como vemos a la crítica hacerse vieja,
pero es una
ley histórica a la que nadie escapa, como no
escapará quien esto
escribe a su juicio postrero. Se puede
coincidir con Bal y Gay en el
elogio del compositor, por
supuesto; pero hoy nos damos cuenta de
cómo, al parecer,
nadie podía creer o aceptar en 1940 que una obra
como
El
renacuajo paseador no fuera el resultado de una
"eficacia
casi inconsciente", sino el fruto de uno de esos
"creadores
que acrisolan esforzadamente su facilidad", por usar los
términos
de Bal y Gay. Hoy, tras la revisión exhaustiva de
los bocetos,
primeras versiones y revisiones de las
partituras de Revueltas, se cree
cada vez menos en ese autor