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Pero hay en el mentón de Silvestre un imperceptible
movimiento hacia arriba, luego su cuerpo se yergue con una
actitud que parecería de reto, eleva los brazos y de pronto
indica vigorosamente la entrada con un movimiento rotundo,
preciso, que me sobresalta como el estallido de un petardo, y
es aquí cuando comienzo a ya no darme cuenta de las cosas.

La música nace nuevamente, pura y sin obstáculos, se eleva y
extiende en arrolladora invasión, satánica y celeste a la
vez. Entonces me siento como galvanizado, víctima de algún
sortilegio que me inmoviliza, el cuerpo y casi interrumpe mi
respiración, en tanto una suave nostalgia embriaga mi
espíritu y arrebatadoramente lo aturde con su veneno sutil y
alado. De súbito me doy cuenta de algo increíble, inaudito,
de algo que me parece asombroso y cautivador: ahí, ahí está
mi hermano delante de mis ojos, y es él quien dirige la
orquesta.

Me pregunto qué es lo que ocurre y si será esto posible. Hay
algo que no puedo precisar, algo semejante a un milagro
diabólico, bello y siniestro, como si contemplara, sin



 

premeditación, desarmado, desnudo, alguna catástrofe jamás
vista, de la naturaleza. Sin embargo, una catástrofe tan
sencilla e inaparente, tan invisible e interior, como la que
se produce en los momentos en que una planta ha sido
fecundada o en los instantes en que dentro de una nebulosa se
forma un nuevo sol.

No; no es Silvestre el que está dirigiendo la orquesta, hay
algo más allá de todo y que no se puede decir con simples
palabras.

El rostro de Silvestre se ha transfigurado hasta volverse el
de un desconocido, el rostro desconocido de alguien que no es
mi hermano. Es Silvestre el que está dirigiendo la orquesta,
pero no es mi hermano, no es aquel hombre a quien frecuento,
con quien charlo en las reuniones, con quien me río. Ni aun
mi madre lo reconocería. (No, ella sí; ella ya lo había visto
desde antes, mucho antes de que Silvestre naciera.)

Hay en este hombre que dirige la orquesta, en este hombre de
cuyo cuerpo, de cuyas manos salen los sonidos, una expresión

 
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