Foro Virtual Silvestre Revueltas
   
 
 
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Tireró,
jen-jen,
un pac-u-kay
toj la-kin
toj chi-kin,
cach-yun-tun
-tab u-jo le
un puli
u'u-man-yok zuup
.

Silvestre permanecía en su litera, recostado sobre sus
grandes espaldas, sin ponerme atención aparentemente y sólo
emitía un despreocupado ah, ah, ah. Pasó el tiempo, y ya en
la ciudad de México, tres años después, Silvestre me llamó a
su casa para pedirme la historia y los motivos musicales,
pues tenía el encargo de una obra para el Ballet de Monte
Cario. Yo había perdido el manuscrito cuando aquella estancia
en Europa, durante un viaje de España a Francia. Resulta que
en Narbonne bajé a la estación a tomar un refresco; en ese
momento hubo un cambio de trenes sin que yo me diera cuenta y
así perdí hasta el equipaje.


 

Asistí a la cita con Silvestre y de un tirón volví a
reconstruir la obra que más tarde, en 1944, fue editada con
40 grabados de Leopoldo Méndez. En ese empeño estábamos
cuando nos habló Pablo Neruda porque quería que fuéramos a su
casa.

En la casa de Pablo bebimos largo rato hasta que decidí
retirarme; Silvestre se quedó. Al otro día Pablo me invitó a
comer a su casa pero Silvestre ya no estaba. Pregunté por él
y Pablo me respondió que de pronto había huido del lugar y
que no se sabía en donde se encontraba.

El día en que volví a escribir los Incidentes melódicos del
mundo irracional
, fue la última vez que estuve con mí amigo;
días después volvió a hablar el mismo Pablo para decirme que
Silvestre había muerto.

Creo que con la muerte de Silvestre Revueltas México perdió,
probablemente, su más trascendente obra musical.

 
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